Desmontando mitos sobre la Homeopatía

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La homeopatía (del griego homeos: semejante y patos: enfermedad) es por definición la terapéutica que se basa en el principio de similitud.

Esto quiere decir que se usan como medicamentos aquellas sustancias que administradas en investigación a individuos sanos producen síntomas semejantes a los que aparecen en el enfermo que vamos a tratar.

Es decir, que se atribuye a dichas sustancias la capacidad de producir en el organismo una reacción que actúa contrarrestando o neutralizando precisamente los síntomas que esa misma sustancia es capaz de producir.

Pero para que eso sea así, para que la administración en el enfermo de esa sustancia tenga sólo ese efecto reaccional y no "accional", es decir, neutralice los síntomas y no los produzca, debe sufrir un determinado proceso de diluciones y agitaciones sucesivas y crecientes y administrarse así lo que se dio en llamar la dosis infinitesimal.

 

El medicamento homeopático

 

Los preparados homeopáticos se obtienen a partir de materias primas de origen vegetal, mineral o animal. Requieren una preparación farmacéutica especializada. Esta preparación especial, basada en el método que Hahnemann ideó, consiste en la obtención de las dosis infinitesimales a través de diluciones y agitaciones sucesivas.

Mediante este proceso, parece ser que va disminuyendo el poder patógeno de la sustancia al tiempo que aumenta el poder inmunígeno.

Este proceso convierte al remedio en algo totalmente carente de toxicidad y por tanto de efectos secundarios indeseables.

Así pues, la acción del medicamento homeopático es diferente a la acción del medicamento farmacológico.

Se explican sus efectos al entenderlo como una terapéutica reaccional, esto es, estimula los mecanismos defensivos. Mientras que el medicamento farmacológico es una terapéutica accional que suprime los síntomas por antagonismo.

 

La entrevista homeopática

 

La selección del medicamento se hace en base a una historia clínica minuciosa realizada en entrevista con el médico homeópata que amplía la historia clínica clásica con la recogida de la mayor cantidad de datos posible acerca del modo de ser y estar del paciente, su forma de ser y reaccionar, tanto física como psíquica, tanto a estímulos externos (como el clima, el horario o la relación con los demás) como internos (apetito, digestiones, orina, evacuaciones) así como sus tendencias a padecer determinado tipo de procesos, etc.

Así pues, la homeopatía es una terapéutica altamente personalizada. Se tienen en cuenta las peculiaridades del individuo, ya que éstas actuarán tanto en el enfermar como en la curación.

El "no hay enfermedades, sino enfermos" de Hipócrates, que tantas veces hemos escuchado sin acabar de entenderlo, se hace realmente explícito en el caso de la homeopatía, pues cada persona siente de un modo diferente su enfermedad. Y para esto podríamos poner cientos de ejemplos que ustedes tienen a su alrededor cada día.

 

Beneficios de la homeopatía

 

  • Es una terapéutica sin efectos tóxicos ni secundarios, por tanto se puede aplicar a cualquier edad (bebés, ancianos) o estado (embarazo).
  • Es una medicina altamente individualizada, teniendo en cuenta la constitución y el modo reaccional de cada individuo.
  • Se pueden tratar todo tipo de enfermedades. Para su actuación sólo necesita que pueda funcionar la capacidad defensiva del individuo. Solucionará los síntomas reversibles (curables) y paliará los efectos desagradables en las enfermedades irreversibles (incurables).
  • Puede ser una medicina preventiva, al tener en cuenta la constitución y las tendencias patológicas de cada enfermo
  • Es una medicina económica, ya que el precio del medicamento homeopático es considerablemente más bajo que el de los medicamentos clásicos, cosa nada despreciable actualmente.

 

¿Qué cura la homeopatía?

 

Puede utilizarse siempre que exista capacidad de reacción, es decir, que las propias defensas del organismo, estimuladas, puedan hacer frente a la enfermedad. Este suele ser el caso de la mayoría de las enfermedades.

En los casos graves o muy avanzados la homeópatía será un complemento muy eficaz de la terapéutica clásica.

En los casos lesionales avanzados con escasa reversibilidad atenuará los síntomas y hará el proceso más llevadero y a menudo los enllentecerá.

La acción terapéutica homeopática tiene un especial interés en el campo de los padecimientos crónicos o recurrentes: alergias, asma, enfermedades respiratorias, digestivas o cutáneas de carácter crónico-recidivante. Estas afecciones en las que la terapéutica tradicional, en la mayoría de los casos, sólo tiene una acción paliativa o sintomática, son manifestación de una tendencia patológica del organismo, cuya causa radica en el factor constitucional o terreno del paciente. En estos casos la homeopatía tiene un papel fundamental, pues actúa sobre ese factor terreno predispuesto a determinadas enfermedades, modificando la tenencia patológica del organismo y permitiendo una disminución en la intensidad y la frecuencia de la crisis hasta conseguir la curación.