Dietas Proteinadas

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 En Navidad engordamos una media de tres kilos, las comidas o cenas de empresa, los aperitivos y comidas familiares más abundantes de lo habitual, seguidos de los tradicionales dulces típicos navideños (mazapán, polvorones, turrones, panettones) hacen que uno de los propósitos estrella del nuevo año sea perder peso. Cuando nos planteamos perder peso debemos pensar no sólo en conseguir un peso óptimo sino en mantenerlo, y para ello nos orientaremos hacia tener una buena imagen (cosa que nos hará sentir mejor) pero sobretodo en mejorar nuestra salud. El sobrepeso y la obesidad están en muchos casos relacionados con patologías como el colesterol, la diabetes y la hipertensión así como las enfermedades cardiovasculares, respiratorias y musculoesqueléticas. 

 

Una de las opciones que en el Instituto García Fernández ofrecemos, es la dieta proteinada: Es una dieta que permite perder peso de forma rápida y sin pasar hambre, y que a la vez nos enseña a comer equilibradamente, incorporando todos los grupos de alimentos progresivamente. Es importante destacar que las dietas proteinadas las deben supervisar siempre un médico y para autorizarlo, antes de empezar pedirá un analítica de sangre para valorar el estado de salud del paciente. Generalmente, todas las personas adultas con un buen estado de salud pueden realizarlas. Sin embargo, están desaconsejadas en personas menores de 18 años o mayores de 70, pacientes con enfermedades hepáticas, renales, cardiovasculares, cáncer, hemopatías, mujeres embarazadas o que dan el pecho y diabéticos. Éstos pacientes pueden hacer otros tipos de dietas, adaptadas a sus necesidades.

 

Las dietas a base de proteínas se basan en rebajar la ingesta de carbohidratos y grasas aumentando el aporte de proteínas con unos productos que aportan proteínas de alto valor biológico y suplementos que aseguran un equilibrio nutricional. Con ello, conseguimos perder peso y volumen sin reducir la masa muscular. Y además conseguiremos mantener nuestro peso gracias al mantenimiento del metabolismo basal y con el aporte del DHA evitaremos la lipoinflamación.

Son dietas muy fáciles de seguir, gracias a la amplia gama de preparados cuyos sabores cada vez están más conseguidos. La clave está en ir sustituyendo éstos productos por alimentos convencionales hasta sustituirlos en su totalidad. El paciente se motiva al ver que la pérdida de peso es efectiva además del apoyo que recibe desde la consulta médica y del coaching personalizado. Además como no se pasa hambre, evitamos el mal humor, la ansiedad, la fatiga y la irritabilidad.

 

La dieta proteinada se divide en diferentes fases: 

 

En la primera fase sólo se ingieren alimentos hiperproteicos con proteínas alto valor biológico y vegetales.

En la segunda fase, se come carne, pescado, huevos además de los vegetales.

En la fase de transición se introducen los alimentos ricos en hidratos de carbono (pasta, cereales, legumbres)

En el período de mantenimiento todas las comidas son combinando alimentos convencionales (se pueden tomar productos proteicos como tentempié)

 

Algunas recomendaciones que hacemos para los pacientes que quieran empezar a hacer dieta proteinada son:

 

Hidratarse convenientemente bebiendo agua, tés o infusiones

Cocinar los alimentos al vapor, a la plancha, al horno o en papillotte. Evitar los fritos y rebozados

Utilizar stevia como edulcorante evitando los azúcares o edulcorantes químicos Limitar el consumo de aceite y evitar las salsas, en su lugar se pueden usar especias para sazonar las comidas

Hacer ejercicio físico es el complemento necesario para cualquier dieta, nos ayudará a obtener nuestros objetivos. Por éste motivo los pacientes que realizan la dieta tienen la opción de tener una rutina de ejercicio personalizada y acudir al gimnasio que hay en el centro gratuitamente.

 

El éxito que vemos en nuestros pacientes avala las dietas proteinadas para conseguir y mantener un peso saludable.